Empezamos un proyecto de diseño, asesoría y prefabricación de productos de construcción en tierra cruda y con la mirada puesta en la reducción de las emisiones del sector de la construcción y la generación de nuevas oportunidades de ocupación descentralizadas. La protagonista del proyecto: la construcción con tierra.

Cataluña tiene una larga tradición de construcción con tierra, desde las tierras de Ponent al Empordà, sin embargo, la industrialización de los materiales de construcción ha ido eclipsando técnicas tradicionales como la construcción con tierra cruda. ¿Pero podríamos recuperar la tierra como material de construcción adaptado a las necesidades actuales?

La construcción con tierra cruda tiene muchos beneficios para la habitabilidad de los espacios que nos rodean. No sólo es un material que permite hacer muros estructurales, sino que, por su masa, tiene mucha inercia térmica, lo cual significa que almacena calor en invierno (y lo va soltando poco a poco hacia el interior regulando la temperatura), así como en verano el calor almacenado en el muro durante el día se cede al exterior con la frescura de las noches. Además, tiene la capacidad de regular la humedad de los espacios y transpirar. Por eso la tierra se concibe como uno de los materiales más saludables para la construcción. La tierra se compacta húmeda, y al secarse, alcanza gran resistencia y dureza, que también la protege de la lluvia y el viento.

La tierra se revaloriza cuando se contacta con empresas de gestión de residuos, con una clara apuesta por la circularidad y el bajo impacto ambiental. Principalmente se trata de una materia cruda y, por tanto, no cocida, con el ahorro energético y la nula contaminación que esto supone. Por último, se propone un sistema prefabricado que nos permite mejorar las condiciones de trabajo y tener un mayor control de costes y plazos en el momento de ejecución de la obra.

La apuesta por la prefabricación es crucial para la actualización de las técnicas tradicionales, conscientes y responsables con el contexto climático y los recursos de proximidad. El hecho de optar por la industrialización de la tierra tiene un objetivo primordial: conseguir que sus cualidades puedan estar al alcance de más personas y que el material sea una alternativa competitiva a los sistemas constructivos actuales, tanto a nivel de coste como de agilidad de construcción. De esta forma, se pretende conseguir un catálogo de opciones de bajo impacto ambiental y saludables de materiales de construcción al alcance de todos.

por qué es importante

El entorno nacional y europeo tienden cada vez más a la implementación de normativas y directrices que nos llevan hacia una construcción de bajo impacto ambiental, industrializada y con productos y materiales que cumplan con unos elevados requisitos de circularidad. En este presente y futuro inmediato es donde detectamos la oportunidad de generar un producto que nos ayude a realizar este proceso de transición hacia una construcción más consciente con el medio que nos rodea.

Con el objetivo común de contribuir a la descarbonización del sector de la construcción y la generación de empleo y servicios de calidad y descentralizados, la industrialización de la tierra compactada es una solución imprescindible, puesto que otro gran interés de la tierra son sus casi cero emisiones de CO2, un objetivo global para realizar una transición hacia la descarbonización a través de modelos, materiales, sistemas y tecnología que nos puedan hacer más resistentes a estas condiciones de futuro, y al mismo tiempo hacerlo con propuestas que tengan en cuenta el bajo impacto ambiental y la salud de las personas.

Una alianza cooperativa